Estoy en una habitación de hotel enorme procrastinando en internet. Llevo unos cuantos días así. No sea que tome decisiones. No sea que haga algo. He vuelto a Qatar, el país donde empecé un curioso 2011 y donde casi puedo decir que lo acabaré. Miro atrás y veo muchas cosas buenas. Veo cambios y decisiones acertadas. Miro hacia adelante y veo poco futuro y muchas preocupaciones. Supongo que será la edad, supongo que será que no vivo en un país saneado económicamente. Siento que formo parte de una generación que se queja en voz baja. Que se queja mucho entre amigos, tomando cañas, de lo jodido que está todo, pero que luego no sale a gritarlo a la calle ni a tirar adoquines. Salió el 15-M. Fue un movimiento fugaz que quedó desvirtuado y ahogado por la falta de coordinación. La gente se cansó y volvió al bar a quejarse en silencio. Veo amigos que trabajan de periodistas, de redactores, de diseñadores o de auxiliares en un bufete; por cuatro duros, aceptando malas condiciones y dinero en negro. Veo como piden carrera, máster y experiencia por ordenar papeles o hacer tuits. Y no me gusta. No me gusta la forma que cogen las cosas. Porque saliendo un poco compruebas que no en todos lados funciona igual (en otros peor), que hay en algunos países en los que se valora el compromiso y se hacen apuestas por las personas. Todos tenemos una vocación, pero trabajamos por dinero. Yo soy un tipo que lleva toda la vida aplazando la respuesta a la pregunta "Qué quieres ser de mayor", y no cuadro en este sistema. Porque probando y probando nunca acabas por encajar en ningún sitio; bien porque no da para vivir, bien porque uno, después de probar tanto seguirá siendo tonto pero no ingenuo. El problema de este sistema lo inocularon las empresas, los lobbies empresariales de un sector y otro; pero lo aprobó la sociedad aceptando esas condiciones por miedo a no encontrar nada más, por miedo a que esa y no otra sea la oportunidad de tu vida. Hay que hipotecar años de vida para conseguir objetivos firmes, resultados, buenos salarios, pero no esta bien que te tomen el pelo con letra pequeña y tipos de interés altos cuando firmas esa hipoteca. Y supongo que por eso he vuelto a Qatar, para seguir aplazando unos meses la respuesta a esa pregunta. Ese es el objetivo del año próximo y antes de quedarme calvo: Decidir qué quiero ser de mayor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada